Programa


 

En su ofensiva contra los trabajadores y los pueblos, el capitalismo neoliberal convierte en víctimas a numerosos sectores de la población: a la gran mayoría de hombres y mujeres de todas las edades y de casi todas las clases, sectores y grupos sociales. Por eso la lucha contra el neoliberalismo es clasista y unificadora como ninguna otra bandera.

El capitalismo neoliberal ha dado lugar a una crisis inédita que se manifiesta como crisis socioambiental, económica, política, alimentaria, energética, ética y financiero-monetaria.

Esta crisis general, es el resultado de un modo de vida que gira en torno a la  obtención de ganancias por parte de la clase dominante; que se alimenta de la explotación del trabajo, el despojo de la riqueza social y la depredación de la naturaleza. Para los neoliberales sólo se puede salir de la crisis a través de mayores catástrofes: guerras, genocidios, hambrunas, invasiones y transgresiones a la soberanía de las naciones; en particular de las dominadas. Sin embargo, la crisis del capitalismo también engendra la posibilidad de grandes movilizaciones, nacionales e internacionales, que tienden a trascender la sociedad burguesa. Ejemplo de ello son los movimientos y pueblos que luchan por la emancipación social en América Latina y el Caribe, además de  las luchas sociales y nacionales que se libran en el Mediterráneo, el centro de Asia y en las entrañas de los imperios como acontece en Estados Unidos, España e Inglaterra.

En México las secuelas del capitalismo neoliberal y de sus crisis han llevado al país al borde del desastre, a situaciones parecidas a las que dieron lugar a las guerras de Independencia, a las invasiones francesas y estadounidenses, a la Guerra de Reforma y Revolución. De nueva cuenta vivimos situaciones donde la nación y sus clases trabajadoras están en peligro de ser arrasadas. Estamos al borde de la implantación de una nueva dictadura civil militar. A semejanza de otros tiempos, somos víctimas de una nueva ocupación neocolonial de índole militar, económica, política y cultural a manos del imperialismo estadunidense. Nos deslizamos por la pendiente del caos; de la generalización de la miseria y de la violencia que amenazan con ser irreversibles.

La propaganda neoliberal presenta sus concepciones como si fueran las únicas posibles, como si no hubiera otra alternativa en el mundo ni en México. ¡Falso! Alternativas existen y funcionan en la actualidad con éxito en varias regiones del mundo.

En el caso de nuestro país, es perfectamente posible trazar un proyecto distinto, que lleve a la construcción de una nación que goce de independencia y soberanía a cabalidad, que interactúe con las demás naciones del mundo en pie de igualdad; que permita la edificación de una verdadera sociedad democrática, en la que el pueblo sea el que mande y no los explotadores, sean locales o extranjeros; donde la distribución del producto social sea en beneficio de los trabajadores y el pueblo.

Las políticas neoliberales y la crisis capitalista que sacrifican a numerosos sectores de la población, especialmente a quienes viven de su esfuerzo personal, han provocado un malestar generalizado, un hartazgo que se extiende a diversas clases y sectores de la sociedad. Al ser los trabajadores y excluidos sus víctimas principales, es entendible que sea entre éstos donde hayan brotado numerosos focos de resistencia y de lucha a lo largo y a lo ancho del país, y hayan surgido múltiples iniciativas para enfrentar ese problema.

Al calor de la lucha social y las movilizaciones, y del descrédito del sistema de partidos y de los procesos electorales, hemos adquirimos conciencia de que junto a la lucha gremial y local, es necesario entrar al combate por el gobierno y el poder; asumir la necesidad de irrumpir en el escenario político nacional para redefinir el rumbo de la historia de nuestro país.

El protagonismo y la autonomía adquirida por los trabajadores y las trabajadoras reivindicando los derechos y conquistas políticas del pueblo mexicano y la defensa de la soberanía del país y el patrimonio nacional, en contra de  la entrega de los recursos naturales a las trasnacionales imperialistas y a sus socios nativos, constituye la práctica política y la plataforma programática, desde la cual nos planteamos impulsar iniciativas organizativas unitarias que permitan crear procesos de poder, a partir de los cuales se concreten cambios sustantivos en el régimen político autoritario y el sistema económico imperante.

Transformaciones que forjen un nuevo régimen democrático para la República y trastoquen las bases seculares de la injusta distribución de la riqueza en nuestro país. Para ese fin necesitamos nuestro propio instrumento político; una agrupación que forme cuadros capacitados para organizar, educar y movilizar en la lucha política y social; que ayude al desarrollo de la conciencia de los trabajadores y las trabajadoras y el pueblo, y al avance y fortalecimiento de sus identidades y culturas.

El principal objetivo de nuestra organización política es el de luchar por la liberación nacional y el socialismo; es decir por la emancipación social y humana. Batallamos por recuperar las fuerzas productivas de la nación y la personalidad histórica del pueblo, para sentar las bases de una sociedad sin explotación, donde los principales medios de producción que se encuentran en manos de la burguesía se transformen en propiedad social. Objetivo que empieza a cobrar realidad en la lucha por edificar una nueva sociedad con justicia, democracia, libertad e independencia plena, económica y política.

Sin la unidad de todos los excluidos por el actual sistema injusto, sin la formación de una nueva mayoría o de un nuevo bloque social guiado por un proyecto de lucha contra la oligarquía mexicana y el imperialismo, poco o nada podremos avanzar.

Para contribuir a la realización de esa tarea, ponemos nuestro Programa a la consideración, de los diversos sectores que componen la clase trabajadora del campo y la ciudad; de los movimientos sociales y urbanos, de los pueblos originarios, profesores, intelectuales, artistas; de los nuevos movimientos sociales que están integrados por alter mundialistas, ecologistas, movimientos de defensa de derechos humanos, de género y diversidad sexual; de estudiantes, jóvenes, exbraceros y migrantes, pequeños y medianos industriales.

El Programa que enarbola la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT) aspira a recoger en sus rasgos medulares las exigencias y reivindicaciones de quienes obtienen un salario a cambio de su trabajo y de otros sectores de la población. Aquí sólo definimos los ejes medulares que guiarán los pasos de nuestra organización, en busca de construir una nación donde el neoliberalismo sea eliminado.

Este programa se erige en alternativa para amplias capas de trabajadores y del pueblo en la perspectiva de fundar un nuevo consenso que permita vislumbrar un régimen político en el que la legitimidad del poder se sustente en los derechos sociales, de soberanía, justicia y democracia desde el pueblo contemplados en la Constitución; derechos por los cuales el pueblo de México ha luchado durante 200 años. Paso necesario para emprender la transformación radical de las instituciones del Estado.

Cambiar la correlación de fuerzas a favor de trabajadores y trabajadoras y el pueblo, avanzar en la construcción de nuevas formas de poder y en el proceso que nos lleve al gobierno, son condiciones necesarias para la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, compuesta por representantes electos democráticamente, sujetos a la rendición de cuentas, la revocación de mandato en todo momento y con un salario equivalente al de un trabajador calificado y para la formación de un gobierno popular que rompa con el imperialismo y la oligarquía. En fin, un gobierno austero donde sean suprimidos los gastos ostentosos, entre otras cosas.

A esas tareas quiere contribuir la nueva fuerza política de naturaleza partidaria de trabajadores y el pueblo que estamos construyendo; la que mediante un programa democrático popular, luche por sacar del gobierno y el poder a los neoliberales, a la oligarquía mexicana y a sus patrones imperialistas, causantes de la catástrofe que enfrentamos los trabajadores y las trabajadoras.

SOBERANÍA E INDEPENDENCIA NACIONAL

1. Luchamos por la liberación nacional y la emancipación social, que es la lucha por la edificación de una nueva sociedad con justicia, democracia e independencia plena, económica y política.

2. Combatimos por abrogar los tratados de Libre Comercio, como el de América del Norte, TLCAN, porque son instrumentos de dominio y explotación de las potencias sobre nuestro territorio y nuestro pueblo. Por esa misma razón, luchamos por derogar los mecanismos de sujeción y saqueo, y todos los tratados y acuerdos comerciales y militares que lesionen la soberanía de la nación, como la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

Pugnamos por la ruptura con las política de los organismos internacionales como el FMI, el banco mundial, el BID y con las recomendaciones y observaciones de la OCDE.

3. Peleamos por que no haya más privatizaciones por ninguna vía, ni francas ni disfrazadas. Por eso luchamos por impedir que se privaticen las industrias eléctrica y petrolera, como lo pretenden los entreguistas en el poder. Luchamos por revertir ese proceso y recuperar para el dominio exclusivo de la Nación todas las franjas que ya han sido trasladadas al ámbito de la explotación privada de manera parcial o total.

4. Pugnamos por retomar la vía de las nacionalizaciones y recuperar el patrimonio nacional, que nos arrebataron los neoliberales y lo entregaron a la depredación capitalista local y extranjera, porque estamos convencidos de que es la base de nuestro desarrollo con independencia, soberanía y justicia social y popular, por lo que lucharemos por la recuperación irrestricta de la industria energética (eléctrica y petrolera); la industria de telecomunicaciones; el sistema carretero, la minería y la petroquímica llamada secundaria, entre otras, y por la nacionalización de todas las demás ramas estratégicas y prioritarias de la actividad económica, a las que se debe incorporar, entre otras, la informática. Defendemos los derechos a la soberanía del pueblo mexicano, y a la propiedad y usufructo pleno sobre sus recursos naturales y energéticos, incluidos el espacio radioeléctrico, el espacio exterior, el agua, los bosques y las tierras.

5. Luchamos por la aplicación firme y consecuente de los principios que norman las relaciones exteriores de México que recogen y reflejan la experiencia de varios siglos de lucha de nuestro pueblo por su liberación de toda clase de imposiciones e intervenciones de poderes extranjeros: el derecho de autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.

6. Combatimos por la expulsión de agentes, de las policías y el ejército de EU y cierre de las bases de estos en nuestro país.

DEMOCRACIA

7. Pugnamos por construir una nueva forma de democracia cualitativamente distinta, en la que los derechos del pueblo no se limiten a votar cada cierto tiempo para escoger a sus verdugos y explotadores en turno. Una democracia participativa y popular, en la que sean las mayorías las que manden y su voluntad se acate y se transforme en políticas gubernamentales y en el bienestar de las mismas; se redistribuya el ingreso y se impida que se concentre en pocas manos. Un régimen que haga realidad el mandato constitucional que precisa que la democracia debe ser considerada “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

8. Luchamos por nuevas formas de composición de las fuerzas que encabecen la dirección política del Estado, distintas de las que se han dado hasta hoy. El Estado deberá ser dirigido en lo sucesivo por un bloque social distinto que esté integrado por los diversos sectores que componen la clase trabajadora del campo y la ciudad, los movimientos sociales y urbanos, los pueblos originarios, profesores, intelectuales, artistas y los nuevos movimientos sociales integrados por alter mundialistas, ecologistas, los movimientos de defensa de derechos humanos, de género y diversidad sexual, estudiantes, jóvenes, braceros y migrantes, pequeños y medianos industriales, en fin, por todo el conjunto de clases, sectores y grupos sociales que están convocados a formar parte de este proyecto incluyente y antineoliberal. Porque un Estado que esté dirigido por la clase social propietaria de los medios de producción en cualquiera de sus sectores, como los que ha habido tanto en el nivel nacional como en los niveles locales del distrito federal y los estados de la república en las últimas décadas, no podrá llevar adelante un Proyecto de Nación distinto y opuesto al actual. Sus limitaciones clasistas lo impiden.

9. Combatimos por fundamentar la nueva vida democrática basada en la recuperación de la soberanía del pueblo a partir de un nuevo sistema de representación popular surgido de una asamblea nacional constituyente y soberana, en el que los representantes y gobernantes funcionen bajo control del pueblo, sujetos siempre a la rendición de cuentas y a la revocación de mandato; en un sistema que reduzca el aparato estatal de manera sustancial en lo que corresponde a los órganos policiales, militares y judiciales y en el que se reconozca a la comunidad, y en general a los poderes locales, como el eje articulador para el ejercicio de la democracia, y la redistribución del poder político hacia la base de la sociedad; y así avanzar hacia una democracia integral de participación directa; basada en el derecho a la autonomía y al autogobierno de las comunidades y las colectividades locales; en la implementación de diversos mecanismos de participación directa del pueblo, en las decisiones sobre los asuntos públicos, como son el plebiscito, el referendo, la asamblea y la iniciativa a popular, la consulta y la contraloría social, entre otros.

SOCIAL

10. Luchamos por que los pueblos y comunidades originarios disfruten de sus plenos derechos y una vida digna y decorosa, sin discriminaciones de ninguna especie y con respeto y fomento a sus culturas. Nada puede existir en la base económica de la sociedad, el marco jurídico ni en la realidad concreta, que disminuya las condiciones de vida de un pueblo, de una comunidad ni de grupo alguno de la población, con respecto de otros.

11. Nos esforzamos por impedir toda restricción a los derechos y conquistas consagrados en el artículo 123 constitucional y en la Ley Federal del Trabajo. Lucharemos por su ampliación y desarrollo constante. Por la existencia de condiciones para el ejercicio de la democracia en los sindicatos y el fin del corporativismo y el control estatal. Por la recuperación del poder adquisitivo mediante un aumento masivo, de emergencia, a los salarios, pensiones y cuotas de jubilación; por un plan inmediato y masivo de trabajo y de viviendas; control obrero sobre los libros empresariales y los bancos; contra la corrupción y la delincuencia; por la reducción substancial de los ingresos de senadores, diputados y ministros. Por el establecimiento de la escala móvil de salarios y un estricto control de los precios y productos de primera necesidad, y por humanizar el trabajo, proteger la salud humana y aumentar la seguridad en el trabajo y en todos los espacios de vida humana y natural.

12. Nos movilizaremos por la libertad de crear sindicatos independientes, por la libertad de contratación colectiva y por el reconocimiento pleno de la representatividad de los sindicatos. Lucharemos por la unidad de los trabajadores en una central sindical clasista e independiente.

13. Peleamos porque los trabajadores migrantes, que son trabajadores internacionales, tengan todos los derechos contenidos en los convenios de la OIT y todos los derechos de los trabajadores del país de que se trate; por la indemnización a las familias de los caídos en el intento de emigrar en busca de trabajo. No a las deportaciones, y no al trato de delincuentes de los migrantes mexicanos y de los pueblos hermanos de América que vienen o atraviesan nuestro país. Exigimos libre tránsito para estos trabajadores.

14. Luchamos por la plena equidad en los derechos y oportunidades para todas las mujeres, especialmente el respeto a decidir sobre sus cuerpos, sus vidas, sus destinos, frente al patriarcalismo y el Estado. Porque se legisle y se forjen programas de acción positiva para garantizar la igualdad plena de hombres y mujeres y el derecho pleno a disponer de su cuerpo y sexualidad.

Por la implantación de programas para impulsar la educación, la formación y la integración profesional de las mujeres y las jóvenes; por una legislación que garantice una remuneración igual por trabajo de igual valor; por el establecimiento de servicios de salud y de educación adecuados para que ellas definan sobre sus derechos reproductivos y sus relaciones personales; por la existencia de servicios dignos de cuidado y atención infantil; por una participación y representación igualitaria de la mujer en las actividades sociales y políticas en todos los ámbitos de toma de decisiones.

15. Pugnamos por la plena vigencia no sólo jurídica, sino práctica, de los derechos de la juventud a la educación sin más límite que las aspiraciones de cada quien; al empleo, a la cultura, al deporte, a la salud, a la recreación y su incorporación oportuna y digna a la vida económicamente productiva. Pugnamos por una organización juvenil que actúe entre los sectores de los jóvenes para contribuir a la organización independiente de éstos y a su unión con las organizaciones de los trabajadores y el pueblo oprimido.

16. Luchamos por regresar la administración de las pensiones y jubilaciones al Seguro Social y al ISSSTE, por suprimir la administración privada (Afores y Siefores) y por el incremento de las pensiones y jubilaciones con base en los aumentos salariales de los trabajadores activos .Exigiremos la plena vigencia de la seguridad social con un carácter solidario para todos los mexicanos, como surgió de nuestra propia experiencia histórica.

Peleamos por blindar jurídica y políticamente los fondos de pensiones y jubilaciones y por evitar un uso distinto para el que fueron creados.

17. Combatimos por la plena vigencia jurídica y real de todos los derechos sociales que se consagran en la Constitución, como el derecho al trabajo digno, a la alimentación, a la salud, a la educación, a la cultura, a la recreación sana, al deporte, a la vivienda digna y decorosa y el respeto a los derechos humanos.

18. Por la construcción de un nuevo sistema de impartición de justicia basado en la participación popular, orientada a terminar con la corrupción, con la impunidad y la violación de los derechos humanos, que contemple la elección popular de jueces y magistrados mediante el voto universal, directo y secreto. Y una nueva concepción de seguridad pública que no podrá seguir siendo puramente represiva y que ha mostrado su carácter contraproducente, sino que tome en cuenta las profundas raíces sociales y educacionales del problema, y las atienda de manera adecuada.

ECONÓMICO

19. Luchamos por la liberación nacional, económica y social de los trabajadores y el pueblo como parte del proceso por establecer el socialismo, es decir, por la socialización de los grandes medios de producción y por terminar con toda explotación del hombre por el hombre.

20. Peleamos por establecer las medidas que garanticen que las empresas y ramas de la economía nacionalizadas estén al servicio del desarrollo nacional con independencia y justicia social y nunca más del enriquecimiento privado. Entre estas medidas, es necesario asegurar la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas. Asimismo, romper de manera definitiva e irreversible con el sistema económico actual, sustituyéndolo por uno orientado a terminar con la pobreza, a recuperar y preservar los derechos sociales y de los trabajadores, a elevar las condiciones de vida y trabajo de los mexicanos, a la creación de empleos, a la recuperación de los salarios, a generar el crecimiento económico y a la distribución equitativa de la riqueza, y por contribuir al desarrollo autónomo de la Nación, movilizando positivamente sus recursos de todo tipo en lugar de derrocharlos, y creando nuevos puestos de trabajo en vez de destruirlos.

21. Pugnamos por anular la deuda externa e interna para promover el desarrollo nacional. Buscamos la correlación de fuerzas en el ámbito internacional para actuar en un frente común con otros países que también son víctimas de esta forma inicua e inmoral de explotación. De igual manera, exigiremos revisar y anular la deuda interna adquirida por el gobierno para el rescate bancario (Fobaproa-IPAB) y para el rescate carretero.

22. Batallamos por suprimir la llamada autonomía del Banco de México y poner sus recursos, incluyendo las reservas internacionales, al servicio de la nación y del pueblo trabajador. Asimismo, nos movilizaremos por renacionalizar la banca y las instituciones de crédito para crear un sistema financiero acorde con los objetivos del plan económico determinado por la nación y las necesidades reales de la población.

Por un estricto control de precios de los artículos y servicios de primera necesidad.

23. Combatimos por una nueva reforma agraria con el lema “La tierra para el que la trabaja”. Asegurar la autosuficiencia y soberanía alimentaria, sobre la base de un nuevo impulso al reparto agrario, al ejido y a las cooperativas rurales; a partir de nuevas formas de cooperación y de producción social en el campo, garantizando la asistencia técnica y los recursos financieros para la producción, el almacenamiento y la comercialización, así como el impulso de la agricultura orgánica y la oposición al uso de transgénicos, y poner en marcha un Programa Nacional e Integral de rescate del medio ambiente y en defensa de la biodiversidad. Nos pronunciamos por un conjunto de medidas que acaben con la inicua explotación a la que se somete a los jornaleros agrícolas y les aseguren condiciones de vida digna y decorosa.

24. Por construir una planta productiva nacional capaz de garantizar los bienes de consumo y de producción, así como el impulso de la industria nacional y el desarrollo del mercado interno.

25. Demandamos que se diseñe y establezca un sistema fiscal que grave más a los que más tienen y menos a los que menos tienen, que suprima los impuestos indirectos, que proteja a los mexicanos de menores ingresos y que suprima la evasión, la elusión y las exenciones fiscales de las grandes empresas.

26. Impulsamos la integración no sólo económica, sino también política y cultural con nuestra región: América Latina y el Caribe. De ésta depende en gran medida el desarrollo ulterior de México y todos nuestros países, así como por mantener relaciones fraternales con los pueblos de Estados Unidos y Canadá.

27. Nos empeñamos en defender las conquistas contenidas en el artículo 27 constitucional, tales como la propiedad absoluta de la nación sobre los recursos naturales, los recursos energéticos: electricidad, petróleo, minerales., entre otros. Combatimos por establecer una política de apoyo a la producción del campo mexicano, a través de obras de infraestructura, créditos oportunos y baratos, asistencia técnica y subsidios que permitan elevar su productividad. Nuestra producción rural, igual que la industrial, en modo alguno deben ser diseñadas como complementarias de las necesidades de mercados extranjeros, sino de acuerdo a lineamientos que garanticen el desarrollo de nuestras fuerzas productivas nacionales y los intereses de la clase trabajadora y el pueblo. Promover el desarrollo de las potencialidades regionales.

28. Por instaurar un nuevo marco que democratice los medios de comunicación masiva poniéndolos al servicio de la Nación y de las fuerzas populares. Se deben nacionalizar los monopolios de la radio y televisión, que son instrumentos de penetración imperialista, destrucción de la cultura y la identidad nacional y desorientación masiva. En paralelo, deben fortalecerse todos los medios de comunicación alternativos y autogestivos de la sociedad.

JUSTICIA

29. Pugnamos por abolir el sistema de justicia burgués vigente en el país porque castiga a los trabajadores y al pueblo y beneficia a los propietarios de los medios de producción privados.

Combatimos por la libertad inmediata de todos los presos políticos, la presentación con vida de los desaparecidos y la desmilitarización del país, el castigo a los responsables de las violaciones a los derechos humanos y la indemnización a las víctimas de la supuesta lucha contra el crimen organizado.

No a los crímenes de odio, porque no haya feminicidios, por la solución y esclarecimiento de los casos de mujeres asesinadas. Por el cese a la represión contra defensores y defensoras de los derechos humanos.

30. Luchamos porque los adultos tengan pensiones dignas, contractuales, eliminar la caridad pública y el clientelismo; por programas que les permitan desarrollarse como seres humanos y como trabajadores, porque sean adultos en plenitud y porque la potencia de su experiencia sea aprovechada en beneficio de todos.

Peleamos por el pago total del apoyo social que se les debe a los exbraceros que trabajaron en EU entre 1942 y 1964, y porque se instalen las mesas receptoras en las que se les resuelva con documentos o sin ellos.

31. Nos movilizamos porque todos los asuntos, contratos y asignaciones del sector público, de cualquier tipo, que tengan como fuente la corrupción o que sean violatorios de la Constitución, sean nulos de manera automática, sin ninguna responsabilidad de indemnización por parte de la nación.

EDUCACIÓN, CIENCIA Y CULTURA

32. Combatimos por la gratuidad de la educación pública, el libre acceso de niños, jóvenes y de todos los que soliciten educación laica y científica en todos los niveles. El proceso educativo debe transmitir ante todo los valores de libertad, solidaridad y justicia social, la defensa de la independencia nacional y la soberanía popular, la continuidad y el crecimiento de nuestra cultura y la lucha contra la discriminación de todo tipo y debe ayudar a cada individuo a desarrollar de manera plena todas sus potencialidades.

Luchamos por defenderla de quienes pretenden convertirla en materia de lucro y de quienes quieren que nuestro sistema educativo se dedique a formar mexicanos con una conciencia sumisa ante los dictados del imperialismo.

Construir las condiciones para el acceso universal a la información, el aprendizaje y el conocimiento. Exigiremos se mejoren la calidad y las condiciones laborales y de estudio, con la participación de los trabajadores de la educación, y que se asigne al menos 8% del PIB a la educación y 4% del PIB a Ciencia y Tecnología.

Impulsamos la investigación científica y su fortalecimiento para lograr la independencia tecnológica de la nación, mediante la construcción de un organismo de científicos y la infraestructura necesaria en beneficio del pueblo, los trabajadores, la industria y el campo.

Defendemos el patrimonio cultural de la nación, el desarrollo de todas las expresiones de la cultura, dando prioridad a las que fomenten una conciencia de clase, contraria a las disposiciones del imperialismo y el acceso de todos los mexicanos a la misma.

33. Pugnamos por la educación laica, científica, popular, gratuita y democrática, por abolir las contrarreformas impuestas en la educación: descentralización, ACE, RIEMS, evaluación universal, consejos de participación social y privatización. Luchamos por poner fin a las políticas de “evaluación” impuestas al sistema educativo mediante organismos privados como Ceneval,

Luchamos por una educación que contribuya al combate por la liberación nacional, por la justicia y la democracia del pueblo, su emancipación y el bienestar social.

34. Nos movilizamos por una cultura democrática basada en principios éticos en todos los ámbitos de la sociedad mexicana, abriendo la vía para la ampliación y el respeto total a las libertades democráticas y los derechos políticos.

RECURSOS NATURALES Y AMBIENTE

35. La solución al fenómeno de la crisis socioambiental y del calentamiento global pasa necesariamente por la solución de la crisis social. No habrá justicia ambiental sin justicia social. no tenemos duda de que este colapso civilizatorio responde a la manera en que la producción y el consumo han sido organizados por el capitalismo mundial desde una manera científico-técnica y administrativa que toma a los trabajadores y a la naturaleza como recursos explotables, gratuitos, ilimitados y prescindibles, que sólo están ahí para que las empresas privadas realicen ganancias infinitas. México es uno de los países que más está destruyendo sus propios recursos naturales para facilitar el libre comercio.

Pondremos en marcha un Programa Nacional e Integral de rescate del ambiente y de defensa de la biodiversidad.

 

Octubre 4, 2011 · Editor · Sin comentarios
Categorías: Documentos básicos

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